El pasado jueves 21 de Enero realizamos las prácticas de Primeros Auxilios y Soporte Vital Básico. Se desarrollaron en el Salón de Actos del instituto y fueron impartidas por el personal de Ambulancias Pajares de Sevilla. La clase comienza con una breve explicación teórica. La legislación actual nos obliga a socorrer a personas que se encuentren en una situación de emergencia con riesgo para su vida. Esto es algo que la actual crisis del coronavirus ha venido a dificultar pero no debemos olvidar que es nuestro deber ayudar a otros cuando lo necesitan, tomando las debidas precauciones.
La parada cardio respiratoria (PCR) es la urgencia que mayor número de vidas se lleva a lo largo de un año. De estas más del 80% se producen fuera de los hospitales, la mayoría en casa ó en espacios públicos. Esto es al alcance inmediato de personas sin formación sanitaria. Esto hace que una formación básica sea muy importante. La forma de revertir la situación y conservar la vida consiste en la aplicación de técnicas de reanimación cardio pulmonar (RCP). Para que el paciente tenga posibilidades de supervivencia esta debe realizarse en los primeros 10 minutos después de la PCR. 
Es muy importante la rapidez en la actuación. Pero más importante aún es administrar el tiempo y el esfuerzo de una forma lógica. Debemos seguir un protocolo de actuación establecido denominado PAS. Por orden de ejecución incluye las siguientes acciones:
- Proteger: Debemos proteger al enfermo para evitar que sufra un mayor daño. Pero también debemos protegernos nosotros. La modificación del protocolo por causa de la COVID nos impide ahora realizar el boca a boca para intentar restablecer la respiración. El balón resucitador puede realizar este trabajo sin riesgos. Afortunadamente es un equipamiento que se encuentra cada vez más en locales públicos y de trabajo.
- Avisar: Hacer una llamada al 112 para pedir ayuda. Explicaremos al especialista todos los detalles de la urgencia.
- Socorrer: Realizamos la asistencia al enfermo, en este caso la reanimación cardio pulmonar propiamente dicha. Para la práctica contamos con maniquíes que simulan personas en situación de PCR.
La primera técnica que empleamos es el masaje cardiaco. Vamos a intentar restablecer la circulación sanguínea. Utilizamos los maniquíes para simular el cuerpo de un paciente.
- Tumbamos boca arriba a la persona sobre una superficie dura con las extremidades extendidas.
- Desnudamos la zona del pecho y buscamos el hueso central (esternón).
- Colocamos las manos sobre él con los dedos entrelazados.
- Con los brazos rígidos comenzamos los movimientos de compresión.
- No se deben doblar los brazos.
- La fuerza debe venir de la flexión del torso, no de los brazos y debemos aprovechar el peso del cuerpo.
- Para que el masaje sea eficaz el pecho debe bajar 5 ó 6 centímetros.
- El ritmo ideal son 100 compresiones por minuto.
- Se aconseja contar “mil uno, mil dos, mil tres…” para mantenerlo. Tanto si vamos demasiado rápido como demasiado lento la maniobra carece de efectividad pues el corazón no se llena de sangre convenientemente.
La segunda técnica es la ventilación. Vamos a intentar restablecer la respiración del paciente. Se realiza tras 30 compresiones torácicas. Con las insuflaciones tratamos de oxigenar la sangre para que las células no mueran. Esta técnica no es aplicable actualmente debido a la pandemia pero se haría de la siguiente manera:
- Abrimos la boca y pinzamos la nariz para que el aire no escape.
- Sellamos nuestros labios contra la boca de la persona y soplamos hasta que el pecho se eleve.
- Nos retiramos hasta que el pecho baje y volvemos a repetir la operación.
- No debemos tardar en esta operación más de 10 segundos pues debemos volver a realizar el masaje cardiaco.
- Repetiremos las dos operaciones hasta que llegue la ayuda.
Otro tipo de emergencia sanitaria que ocurre muy frecuentemente consiste en la obstrucción de las vías respiratorias. Ocurre cuando algún cuerpo extraño como un juguete, trozo de comida… queda atascado. Cuando la obstrucción de la vía es incompleta o leve suele solucionarse animando a toser a la persona. No golpear la espalda, pues esto puede empeorar la obstrucción. Si la obstrucción es completa ó grave debemos golpear a la persona de forma brusca, hasta cinco veces, entre los omóplatos, con el talón de la mano. Si esto no funcionara debemos recurrir a la compresión abdominal. Para ello hay que situarse detrás del accidentado y rodearlo con los brazos por la parte baja del abdomen. Cerrar el puño y colocarlo entre el ombligo y el esternón. En esta posición dar un tirón brusco hacia adentro y hacia arriba. Repetir la maniobra hasta la liberación de la vía respiratoria.
Como conclusión podemos decir que el tiempo es el factor más importante a la hora de afrontar una de estas situaciones de emergencia. Una rápida y acertada actuación puede minimizar los daños e incluso salvar la vida al accidentado. Teniendo en cuenta que estos incidentes ocurren en gran porcentaje en el ámbito doméstico es probable que algún día estos conocimientos nos puedan ser muy útiles para ayudar a alguien de nuestra familia más cercana.
Alumnado de PRP / Enero 2021